Hace más de un año participé en un concurso organizado por el INP. Concurso de cuentos y poesía para adultos mayores de sesenta años si no me engaña mi memoria. Fuimos invitados a una ceremonia a un complejo de Doñihue, donde hubo un almuerzo y después un acto de premiación. Fueron otorgados diplomas y más de algún regalo relacionado con la escritura. Yo era el invitado que nadie conocía. A pesar de aquello tomé lugar en una mesa donde fueron muy amables. Ya cerca del final de un día precioso de sol se escucharon muchos poemas y cuentos de los autores presentes. Fue una tarde grata para el que escribe. Bien avanzada la jornada se dio a conocer la nómina de diez autores que representarían a la región en la capital. No sé sabía fecha ni nada. La pregunta que me sigo haciendo es qué sucedió con mi cuento titulado ”LA CALLE LARGA”. Todo quedó en el más absoluto silencio. ¿Acaso se lo llevó el viento? Al final quedé sin un testimonio de una entidad que me parece seria. Hasta el día de hoy no sé nada de nada.
Cuándo podremos decir que estamos felices, que nos encontramos con nuestras raíces, que nos hallamos nosotros mismos, que somos capaces de enriquecer nuestro espíritu, de alimentarlo con nuestra cultura, con nuestra belleza, con el arte. Aquello ocurrirá cuando seamos capaces de proyectar a nuestros propios artistas. Cuando podamos darle tribuna a músicos, poetas, escritores, creadores de teatro y pintores, cuando de verdad se abran las puertas para aquellos que realizan estas actividades. Solo bastará darle una mano a quienes sueñan. Hay sitios públicos en todos los sectores para llevar a nuestros artistas para mostrar lo que realizan y no dejar en el olvido a muchos que se le cierran las puertas. Eso no puede suceder en nuestra ciudad.
Hasta el día de hoy se ha esperado que las autoridades correspondientes sean capaces de editar una pequeña revista cultural, abierta a todos los eventos artísticos de nuestra ciudad. Donde haya cabida para las orquestas de niños, para los músicos adultos, para los poetas jóvenes y los experimentados, para novelistas, cuentistas y dramaturgos, y gente de teatro. No es necesario que sea semanal, puede ser bimestral o trimestral, pero que exista de verdad. Una revista que muestre toda nuestra cultura y a quienes hacen arte en la ciudad. ¿Habrá alguna vez aquella posibilidad, o será solo un sueño, que nadie podrá recoger? Ojalá podamos ser capaces de soñar, de creer en un mundo mejor y más ecuánime. Al menos alguna autoridad podrá menor hacer el intento.
*Peter Sales es pintor, actor, escenógrafo, iluminador teatral y uno de los miembros fundadores de la compañía TIARA. Durante el último año ha comenzado a explorar también el mundo de la dramaturgia.