Ay Tonka. Es una vergüenza que tus nada discretos honorarios fuesen insuficientes para contratar un curso de inglés básico y así hilvanar de manera decente un diálogo con quienes, como el legendario Peter Frampton, no entienden castellano. Una de las tantas dudas que me asaltan en esta semana que anualmente convierte a Chile en el más bananero de los países tercermundistas.
La televisión sugiere que todo transcurre sobre el escenario de la Quinta Vergara, espejo de una nación encandilada con el neón, pero pueblerina y carente de estilo. Porque nada es tan patético como gastar horas de transmisión en elaborar académicos análisis sobre el atuendo de los animadores o la disputa entre las pseudo divas de turno.
Cuando retomamos las actividades periodísticas de Ojo de Pez, tropezamos con este salvavidas de una prensa que se vuelve floja en la temporada estival. Los propios reporteros se comportan como hienas frente al desfile de culos que rodea al evento musical. ¿Acaso no habrá otros huesos más interesantes que roer?