“Wena Naty”.
La frase se ha transformado en un ícono pop. Aflora como lugar común dentro de cualquier conversación, es el ringtone de miles de teléfonos celulares, pasó a ser sinónimo de la práctica de sexo oral de una chica a un varón. Una niña que terminó expulsada de su colegio y apuntada con el dedo índice de toda una sociedad hipócrita.
La doctora Victoria Mella, asesora del Servicio de Salud O’Higgins, conoce bien de sexualidad adolescente, y ofrece una perspectiva menos sensacionalista sobre el tema.
“La sexualidad debería ser un aspecto de la persona que se desarrolla para que tú crezcas en bienestar interior, sentir contento contigo mismo, convertirlo en una forma de expresar amor y afecto que implica respeto hacia el otro y también respeto a mí mismo y no convertirlo en una bagatela como andarse tomando un helado o comer”.
- ¿Debiese sorprendernos este tipo de conductas?, ¿a qué se debe el despertar cada vez más temprano del impulso sexual?
- La sexualidad que se está dando a edades tan tempranas es producto en primer lugar de un fenómeno biológico, porque la edad de la menarquia cada vez se reduce más y cuando esto pasa es lógico que el impulso sexual aparezca. Si eso se da en un niño que desde que fue gestado fue un niño deseado, a quien se le entregó amor incondicional y respeto, tiene prácticamente asegurada una forma de vida en la que va a ser constructivo y productivo para en la sociedad, además de que va a ser una persona feliz, porque va a tener un sentido de vida muy claro.
Pero estos niños que hoy son adolescentes han vivido en una sociedad inmersa en el consumismo, en que lo importante es cuánto tienes y cuanto ganas y donde se perdió el sentido que debe tener la familia. El niño pasa a ser un peso más que gravita en contra de adquirir cosas y además para adquirir esas cosas se entregó simplemente a producir el tiempo que deberíamos haber dedicado a los niños en cantidad y calidad, tanto comom por el padre como por la madre. En ese contexto los niños se quedaron solos, abandonados, sin modelos claros y sí con muchos adultos haciendo cosas y teniendo actitudes que el resto de los hipócritas dirìa es que esto no es posible.
Pero dentro de las familias es donde se ha juzgado el maltrato infantil, el abuso sexual o bien conductas de pareja adulta que como modelo dejan que desear, en el sentido de que por ejemplo no hay respeto entre la mujer y el varón, se descalifican mutuamente, usan a los niños como rehenes muchas veces para manbipularlos y ponerlos en contra del otro, sin ningún respeto hacia el niño.
En un país donde la solución habitacional es tan absurda que no hay posibilidad de intimidad que no sea presenciada y escuchada por todo el resto de la población. Dejado con una niñera electrónica que es la televisión. Nadie ha cautelado qué es lo que se muestra. Lo importante es vender y hacerlo a como de lugar. ¿Y después de qué nos impactamos?
Los niños entendieron lo que es sexo oral, difundieron entre ellos -porque no hay una educación sexual adecuada- que es una manera de prevenir el embarazo y por lo tanto es seguro. Y no saben el riesgo porque las infecciones pueden ser transmitidas en base a sexo oral. O sea incluso los estamos exponiendo a la muerte por el Sida, ¿eso quién lo dice? Como hipócritamente no podemos abrirle los ojos a los niños, los dejamos sometidos a la ignorancia y al riesgo. Entre ellos intentan entender y pasó esto de haberse difundido que el sexo oral es una forma en que no debo preguntarle a nadie, no tengo que estar usando preservativo donde también tendría que pedìrselo a un adulto, no me voy a embarazar y lo de las infecciones quedó en que no se sabe.
- La sanción siguió el patrón machista de nuestra sociedad. La niña fue expulsada, pero sus compañeros de juego quedaron libres de cualquier castigo.
- Y dime Loreto, ¿qué pasa con el embarazo adolescente?
- Lo mismo.
- Exacto, ¿qué pasa con la paternidad adolescente, el chiquillo que sabe que él engendró? Eso yo lo he escuchado en tantas parejas que vienen abrazadas como son los adolescentes. Lo vamos a enfrentar juntos, no te preocupes, esto lo arreglamos entre los dos. Pero cuando ya supieron que era real, que había embarazo, al segundo control llegan pero dicen sabe, todavía no le decimos a los papás. Ahí tú te ofreces, si quieren tráiganlos para que nosotros se lo aclaremos. Va el chiquillo y habla y la primera pregunta, muy grosera, pero textual sh, ¿será tuyo?, te están pasando gato por liebre. El chiquillo asegura que es suyo y le dicen entonces te vamos a colaborar, nosotros te pagamos el aborto. Y el pobre cabro tiene que ir donde la pareja, desinflado como un globo, porque el mundo adulto al que se enfrentó fue de esa dureza y esa crudeza. Mis papás dicen que te pagan el aborto. Y qué ocurre con esta niñita, gracias al cielo el adolescente sí valora la vida. Entonces enfrenta sola el problema.
En este mundo aberrante llegamos al caso de los chicos que estando emabarazada la niña, se tiene que marchar a vivir a la casa del padre de él, y ¿qué traman para solucionar el problema? Lo ofrecen por Internet en 50 millones. Este es el mundo en que vivimos, un mundo en que el dinero es muy superior a cualquier ser humano. ¿Y dónde estaba la familia? Estaban viviendo con los padres de él. Cómo ellos ni siquiera supieron de sus planes y conclusiones, de qué conversan en esa familia, cuándo esos adultos se sentaron a tratar el tema con los chicos y descubrieran que planes tenían. Ellos estaban reaccionando a este mundo en que saben que no tienen oportunidades, en un país donde estudiar no es garantía de trabajo, porque nadie está haciendo el estudio acabado de cuántos cupos de trabajo para tal cosa necesitamos como país. Tenemos un atado de gente cesante con título, dándose codazos y luchando en una verdadera selva por mantenerse no en un trabajo estable, sino en uno precario, donde parecen todos temporeros con un cartón debajo del brazo. ¿Qué progreso es ese? Y se sorprenden que un chiquillo diga pucha, la guagua podría ser la solución, vendámosla. Qué hay de extraño que niños en este ambiente inmoral, sin ética, traten de salvarse en el sálvese quien pueda.
- Pienso que si traemos hijos al mundo debe ser de una manera planificada, pero cada vez que se insinúa el uso de métodos anticonceptivos para evitar nacimientos indeseados o no programados, la Iglesia se espanta y la sociedad se aterra. ¿Cómo debiese la familia plantear el tema de la educación sexual?
- Es bien hipócrita esta sociedad. Lo primero, obviamente es tener claro que cualquier coito es fecundante, porque incluso con los mejores métodos igual tengo riesgo de embarazo. Debería ser bastante importante decir con quién voy a tener relaciones, porque resulta que puede ser el padre de mi hijo. Una cuestión que te va a unir para el resto de la vida te pese o no te pese. Eso es por un lado. Habría que reflexionar anticipadamente con los niños, ¿cuándo?, ojalá antes que lleguen a la pubertad. Para que ellos mismos estén dibujando en su mente qué es lo que quieren. Un factor protector más importante que tener una religión es tener un proyecto de vida. Va a retrasar la posibilidad de relaciones sexuales, va a retrasar el tiempo en que se busque pareja y probablemente cuando lo haga ya va a ser gente autosuficiente, emocional y económicamente, que sería la forma ideal de enfrentarlo.