31 Minutos

31 Minutos, la película.

31 Minutos, la película, me inflama el corazón. Es el llamado de alerta, en formato celuloide, al impostergable retorno a lo básico. A la espuma, la lana y los botones de los cuales están fabricadas las marionetas que protagonizan esta aventura sencilla e hilarante en rescate de Juanín Juan Harry, el vapuleado productor del noticiero de ficción.

Mientras observaba los trailers previos a la proyección, repletos de explosiones, efectos especiales, presupuestos con muchos ceros a la derecha y sobrevaloradas estrellas cuya sola tarifa excede el costo total de la cinta chilena, reafirmo mi gusto personal por lo simple.

Y es que resulta casi imposible no adorar al pequeño peluche blanco que hace de Juanín, pedaleando su minúscula bicicleta a través de una autopista. O no estallar en risa con las geniales intervenciones de Juan Carlos Bodoque. En cada detalle, y vaya que los hay, se percibe el cariño de los realizadores por su creación.

Un siete. Porque esperé mucho para verla y porque si los hilos de las títeres se ven, mucho mejor.

Ventana Cultural, por Peter Sales*

Hace más de un año participé en un concurso organizado por el INP. Concurso de cuentos y poesía para adultos mayores de sesenta años si no me engaña mi memoria. Fuimos invitados a una ceremonia a un complejo de Doñihue, donde hubo un almuerzo y después un acto de premiación. Fueron otorgados diplomas y más de algún regalo relacionado con la escritura. Yo era el invitado que nadie conocía. A pesar de aquello tomé lugar en una mesa donde fueron muy amables. Ya cerca del final de un día precioso de sol se escucharon muchos poemas y cuentos de los autores presentes. Fue una tarde grata para el que escribe. Bien avanzada la jornada se dio a conocer la nómina de diez autores que representarían a la región en la capital. No sé sabía fecha ni nada. La pregunta que me sigo haciendo es qué sucedió con mi cuento titulado ”LA CALLE LARGA”. Todo quedó en el más absoluto silencio. ¿Acaso se lo llevó el viento? Al final quedé sin un testimonio de una entidad que me parece seria. Hasta el día de hoy no sé nada de nada.

Cuándo podremos decir que estamos felices, que nos encontramos con nuestras raíces, que nos hallamos nosotros mismos, que somos capaces de enriquecer nuestro espíritu, de alimentarlo con nuestra cultura, con nuestra belleza, con el arte. Aquello ocurrirá cuando seamos capaces de proyectar a nuestros propios artistas. Cuando podamos darle tribuna a músicos, poetas, escritores, creadores de teatro y pintores, cuando de verdad se abran las puertas para aquellos que realizan estas actividades. Solo bastará darle una mano a quienes sueñan. Hay sitios públicos en todos los sectores para llevar a nuestros artistas para mostrar lo que realizan y no dejar en el olvido a muchos que se le cierran las puertas. Eso no puede suceder en nuestra ciudad.

Hasta el día de hoy se ha esperado que las autoridades correspondientes sean capaces de editar una pequeña revista cultural, abierta a todos los eventos artísticos de nuestra ciudad. Donde haya cabida para las orquestas de niños, para los músicos adultos, para los poetas jóvenes y los experimentados, para novelistas, cuentistas y dramaturgos, y gente de teatro. No es necesario que sea semanal, puede ser bimestral o trimestral, pero que exista de verdad. Una revista que muestre toda nuestra cultura y a quienes hacen arte en la ciudad. ¿Habrá alguna vez aquella posibilidad, o será solo un sueño, que nadie podrá recoger? Ojalá podamos ser capaces de soñar, de creer en un mundo mejor y más ecuánime. Al menos alguna autoridad podrá menor hacer el intento.

*Peter Sales es pintor, actor, escenógrafo, iluminador teatral y uno de los miembros fundadores de la compañía TIARA. Durante el último año ha comenzado a explorar también el mundo de la dramaturgia.

(alt)porno made in Chile II: Revolución rosada

* Pink Angels, la primera página de fotografía erótica de habla hispana, es chilena y estará disponible en el ciberespacio a mediados de año.

Camila es súper joven, pero también una experimentada modelo de desnudos. Posó para las páginas centrales de La Nación Domingo sometiéndose a la mirada de todo un país, ha protagonizado sesiones de fotografía erótica con Max Zafell y es quien más imágenes aporta a la todavía no lanzada web chilena de porno alternativo Pink Angels.

Estudiante de Arte y adorada por las cámaras debido a su notable capacidad de mutar según el concepto que requiera la toma, es una de las creadoras del proyecto criollo surgido del desencanto post masificación de Suicide Girls, siempre bajo la idea básica de formar una comunidad de chicas que cree en el desnudo como manifestación artística y construye lazos a través de canales como foros y blogs.

Bajo el alias de “Maniquí”, aunque también conocida como “Musa de Lirio”, resume el concepto perseguido por Pink Angels. “Pensamos que sería buena idea poder hacer algo más nuestro, donde nosotras pusiéramos límites y reglas, y donde la principal motivación fuese crear bellas fotos, con chicas únicas, en un ambiente de amistad y profesionalismo. Lo que queremos obtener es un sitio donde el principal tema sea la fotografía erótica, donde puedas ver chicas bastante normales pero con mucha garra y donde además se pueda interactuar”.

Una idea no demasiado distante de sitios como el propio Suicide Girls, Deviant Nation o Gods Girls, eso sí, creado en Sudamérica y con una orientación principalmente latina, aunque la voz ya está corriendo fuera de las fronteras del continente, tanto como para incluir a la primera extranjera, una modelo de nacionalidad belga de vasta experiencia en fotografía erótico fetichista.

“El concepto básico se mantiene, al igual que en la mayoría de los sitios de este tipo”, explica Cárol Meneses, popularizada como Sunna en Internet. “Crear una comunidad en la cual el eje central son las fotografías eróticas de las modelos, tener la oportunidad de interactuar con ellas y conocerlas en su faceta humana. En Pink Angels somos más como una familia, el sitio aún no se lanza, pero mantenemos actualizado nuestro Myspace y Flickr en donde también creamos un grupo del cual los usuarios pueden participar, opinar y organizar reuniones”.

Si a priori pudiese pensarse que mostrarse tal cual vinimos al mundo es una empresa demasiado compleja, “Maniquí” aclara que el reclutamiento no ha sido una misión imposible. “Para ser una Pink Angel tienes que ser una mujer segura, que sea atractiva no tanto por tener un cuerpo perfecto, sino por tener actitud y seguridad de sí misma, por lo tanto la desnudez no debería ser un problema para alguien que posee estas cualidades. En mi caso posé para la sesión al desnudo de La Nación Domingo, a cargo de uno de los más connotados fotógrafos nacionales, Rodrigo Núñez, y para hacer algo así tienes que estar dispuesta a que todo un país te vea en bolas, y que tus amigos, profesores y familiares puedan reconocerte. No tenemos problemas con desnudarnos, menos aún si tenemos la oportunidad de trabajar con gente llena de talento y visión estética”.

Y ¿qué necesita una chica para ganar sus alas?

Las interesadas deben completar un cuestionario que contiene preguntas que revelan su personalidad y adjuntar tres fotos no tratadas con programas de edición. “Escogemos a las chicas con más onda y aquellas que sean osadas al responder. No es suficiente una cara bonitasi el cuestionario lo com pletaron a la rápida y no nos deja ver parte de su personalidad. Si pasa la primera prueba, entonces es contactada con alguno de los fotógrafos para realizar su primer set de fotos”, detalla Sunna.

Por estos días el sitio se halla en fase de diseño y programación. La versión beta para staff, modelos y colaboradores estaría disponible en julio, y dos meses después se lanzaría la página completa, incluida sección de merchandising para quienes literalmente deseen colocarse la camiseta del proyecto.

La Pitutocracia, por Jimena Parra*

Se podría decir que prácticamente para nadie es desconocido el crecimiento de la cesantía profesional en Chile. Año a año cientos de profesionales se suman al calvario que resulta en la actualidad encontrar un fuente laboral que permita, entre otras cosas, la sobrevivencia y el derecho a la vida. Sin embargo navegando en la red, me encuentro con una sorpresa , un artículo del “intelectual” José Joaquín Brunner, quien sostiene en una investigación que en Chile no existen “los cesantes ilustrados”, lo cual honestamente me parece una patada en el trasero (perdonen mi francés), para los que día a día debemos soportar la frustración del desempleo. Reconociendo la trayectoria del señor Brunner, me gustaría invitarlo a salir de su escritorio y realizar investigaciones en “terreno”, sin duda llegaría a otra conclusión.

Periodistas, Psicólogos, Sociólogos, Antropólogos, Abogados, Asistentes Sociales, Médicos Veterinarios (ejem), etc, sin saber que rumbo darle a sus vidas, angustia constante y estados depresivos, algunos gastando el dinero que no tienen para postulaciones vanas, con la esperanza de encontrar esa fuente de ingresos, otros empleándose en trabajos ajenos a la formación profesional y de menor calificación y en casos extremos optando por ya no seguir viviendo.

“Curiosamente” es muy raro que se socialice el tema de la cesantía ilustrada a través de los medios de comunicación, más aún acerca del número de profesionales cesantes que existen en Chile, sin embargo sí vemos como se publicita durante los meses de verano la oferta de carreras “maravillosas” que te llevarán a la realización personal y profesional. Con respecto a esto me pregunto si las Instituciones de Educación Superior, que preferiría llamar “empresas”, se dedican a ofertar carreras saturadas en el mercado, ¿por qué no reclamar por publicidad engañosa? A mi juicio ya que nos encontramos con una educación que no es otra cosa que un servicio vendido, y por el que familias modestas en su gran mayoría se esfuerzan por pagar, para “que sus hijos sean alguien en la vida”, con millonarias sumas de dinero, ¿por qué como clientes no reclamar por la reparación del daño causado?

Es común escuchar opiniones acerca de los cesantes, como personas incapaces e inferiores, especialmente por quienes tienen empleo (quien sabe a través de qué mecanismo), a quienes se evalúa como flojos, dándose por hecho que su desempleo se debe a la falta de esfuerzo, se les critica cuando se manifiestan molestos y denuncian esta situación, como si tampoco tuvieran derecho a expresarla, actitudes de ignorancia y arrogancia, que me resulta realmente chocante tocar.

Ya lo señaló una vez el Filósofo español, Ortega y Gasset “No todos pueden ser universitarios, pues el día que todos lo seamos, se terminara la universidad”. Si solo se exhibe como única puerta de éxito, la Universidad, profundizaremos la crisis de los famosos “Cesantes Ilustrados”, esto es, profesionales que habiendo sacado su titulo hasta de manera eximia, están cesantes y sin buenas oportunidades de trabajo. Esto ocurre porque el sistema de educación chileno esta desenfocado y además es creador de falsas expectativas. Esto hace que se “sobrepoble” el campo laboral profesional. Así tenemos por ejemplo a la carrera de Periodismo, donde hoy hay ocho mil estudiantes para un campo laboral de no mas de mil 500 periodistas. O tenemos mas de dos mil abogados anuales, para un cupo de no más de 800 al año en los exámenes de la corte suprema.

En el caso de mi carrera, cada vez se va negociando más la vida animal, con la apertura de la carrera de Medicina Veterinaria en muchas Universidades, y eso que en una, que no voy a mencionar, tenían a un alumno ejerciendo como falso Médico Veterinario cuando recién iba en primer año de la carrera… Y el caso mas emblemático es Teatro, donde hay mas de 300 alumnos por año, cuando el mundo profesional no permite mas de 40 ó 50 a más reventar anualmente. ¿Y qué pasa con los que quedan afuera??? En el caso de los actores, como me lo comentó alguna vez un amigo actor, los que no pueden conseguir trabajo quedan como mozos, o haciendo algo en la farándula a la espera de un consabido “Pituto”. Piensen entonces los que hacen los cesantes ilustrados de otras carreras.

Estoy de acuerdo en que los títulos universitarios están devaluados, porque hay demasiados titulados, y porque la calidad de la enseñanza, la relevancia de lo que se enseña para el “mundo real” y el rigor al otorgarlos no es demasiado alto en general. Esto conduce a la situación que muchos percibimos a diario en nuestro entorno: hay sobrecualificación sobre el papel -con hordas de titulados universitarios trabajando de teleoperadores, por ejemplo- e infracualificación en la práctica. Y después las empresas piden gente con experiencia… otra contradicción más…

En Chile, de dos egresados de la misma carrera, de la misma universidad y con igual rendimiento académico, pero uno proveniente de un colegio particular y el otro de uno fiscal, recibirá mejor sueldo aquel que estudió en colegio privado o, al menos, ocupará un cargo más alto. La principal razón: la red de contactos que se establecen en esos colegios, donde los apoderados son los principales dueños del poder económico del país. Entonces ¿qué le queda a los profesionales que estudiaron en colegios públicos, entraron a la universidad por sus altos puntajes en las pruebas de selección, se sacaron la mugre estudiando y trabajando al mismo tiempo, o obtuvieron una beca por su rendimiento académico, la cual les permitió costearse una carrera que -de lo contrario- nunca habrían tenido? Fácil: se van de Chile o se resignan.

La otra cara de la moneda, es por ejemplo, que para optar a becas de postgrados, masters o doctorados, para muchas entidades es requisito tener vinculación ya sea laboral, o mediante gente conocida, profesores, en fin, pitutos, con una institución educacional, y si es estatal, mucho mejor… Ahí, los egresados y titulados de universidades privadas, aunque hayan sido excelentes alumnos y buenos profesionales, no tienen más que postular a ver si se produce una especie de milagro, con lo cual, tienen las mismas opciones anteriores, irse o resignarse.

Es cierto que las razones para salir de Chile son muy diversas, pero ¿cuáles son los motivos para no volver? En su mayoría, mis conocidos (y yo misma), responden que en Chile no encontrarían un trabajo que les permitiera desarrollarse profesionalmente y ganar el sueldo que se merecen al mismo tiempo. Ambas cosas simplemente no son compatibles. Al menos que tengas un pituto. Un buen pituto.

Por otra parte están los NO. Por ejemplo, descubrí que había un programa académico que podría serme de mucha ayuda, pero No hay créditos ni becas ni nada. Busco opción banco, y no tengo aval. Busco trabajo en x cosa, y no tengo experiencia, o no sé de programas tecnológicos (y no tengo plata para aprender). O no vivo cerca, y no tengo renta para optar a un crédito hipotecario o no tengo la edad (y ya eso es irreversible). O, casi lo más usual, no tengo los contactos (pitutos) necesarios… y eso no se puede modificar. O simplemente no sé como se hace, sin tener nada de lo anterior para optar a un trabajo. Y entonces siento que mi estatus es algo así como el de la modelo en Pájaritos de la Anaís Nin, (claro pero no tan bonita ni tan joven), pero donde a la chica le pasa lo mismo que a mí: o sea cumple con varios requisitos pero no con todos entonces queda out. Ella habla francés, pero no sabe taquigrafía, sabe bailar, pero no cantar… y termina de modelo de cuanto artistas chanta hay, y tirando con todos (obviamente en eso no me parezco, jajaja).

Veo si me puedo ir de este país de No, y para ciertas becas necesito tener un nivel de inglés que no tengo, que no tengo cómo alcanzar sin el curso adecuado, ni tengo cómo pagar el curso ni el examen que lo acredite. O tampoco tengo la edad, o nunca respondieron del centro de estudios para los trámites y ya el plazo no alcanza, o tienes que acreditar que puedes pagar un porcentaje y no puedo acreditar.

Entonces pienso en irme y trabajar en el extranjero, y para eso en el país x hay que tener un alguien que haga algo, que no tengo ni tengo como conseguir. O en el otro país hay que tener una cantidad de plata que no tengo en este momento, y que no veo como poder obtener sin obtener trabajo, antes y aquí. (Donde eso siempre es No). Después de eso, si aún no me he estresado, viene el tener que pagar las cuentas, porque a diferencia de muchos, me he mantenido sola desde muy joven, y de eso viene la frustración de no poder hacerlo ahora, con título y todo bajo el brazo. Entonces viene el pedir ayuda a gente de la familia (para ser aval, o préstamo), lo cual ya genera anticuerpos, y sentirme como un “cacho”, un estorbo, que nunca fui, desde los 16 años. Y entonces vienen los sí que a nadie le gustan y tampoco a mí. A veces sí me siento sola desamparada, atrapada y sin norte. A veces sí, estoy enojada con la vida, con mi vida, con mi entorno y con el mundo, sí estoy cansada de ser y no ser permanentemente. Lo bueno es que esas veces son las menos, muy momentáneas, y lo considero normal, dadas las circunstancias, yo sé que eso lo viven muchos, y que hay gente en una situación mucho peor, y que tiene menos oportunidades que yo, así que sigo adelante como puedo.

Ya te titulaste y recibes el diploma de las oportunidades. Sabes como redactar un currículum, como presentarte a una entrevista e incluso como vender tu imagen. Pero cada vez que vas a una cita de trabajo te fijas en el rostro del reclutador y comprendes que no quedarás, que el clásico “te llamamos” es un NO psicológico. ¿Qué pasó? La respuesta es tan clara que llega a ser absurda. No tienes un pituto.

En slang chileno, un “pituto” es un contacto o persona con cierta influencia al cual la mayoría recurre al momento de buscar trabajo, conseguir que un trámite que demora tres meses tome menos tiempo, no hacer el servicio militar y un largo etcétera. El famoso “contacto” es un personaje con afinidades o vinculación consanguínea, o amistosa con el postulante que se encarga de recomendarlo ante el encargado de la contratación en una institución o empresa, esa recomendación no siempre se debe al hecho de que el candidato posea las mejores cualidades que lo hagan apto para cumplir su rol laboral. Pero ¿que pasa con la mayoría de los chilenos, me refiero a los chilenos que no poseemos esos “contactos” por afinidades políticas, familiares, etcétera?, es que acaso la gente “que no tiene por qué tener “contactos” para trabajar, ¿no va a tener nunca una oportunidad?, ¿será que no lo merecemos?

Tener un diploma no suele ser suficiente, por lo que es necesario recurrir a dispositivos de confianza tales como la opinión de conocidos. Pero ¿por qué si en Chile la consigna de los últimos años es crecer con igualdad, se avala tanto el pituto? Porque la desconfianza interpersonal es altísima, y a la pillería se le considera inteligencia, mientras que la honradez una estupidez.

En el país del pituto, el sobrino del gerente es Rey. Cuando veo en cada lugar, a alguien que está ahí solo por el hecho de ser el sobrino, el amigo o el nieto del vecino del primo en segundo grado del abuelo amigo del gerente, y encima hace mal su trabajo, no puedo dejar de pensar en que tal vez hay alguien afuera que merece estar y que podría realizar un estupendo trabajo, poniendo las macro necesidades en primer lugar en vez de sus intereses personales. (Soy ilusa, aún creo en que hay gente así…)

Y descubro que siendo como soy, para variar me resultará más difícil. No soy lo que se dice una persona muy sociable, pocos amigos y muchos conocidos, todos saben quien soy pero pocos me conocen, además yo creía que el pituto era sencillamente reprochable, pensaba que era aprovecharse del amigo, y lo veía como el recurso final del incompetente, pero mi visión ha ido ampliándose un poco con el tiempo. Y uno debe promocionarse, venderse, hacerse amigos o conocidos que se acuerden de ti. Aún así, no quiero utilizar el pituto a no ser que sea estrictamente necesario, y aún me queda por probar. No creo que sea bueno darse por vencido….a seguir sacándose la mugre, seguir aprendiendo….y promocionarse (ufff…lo que me espera en unos meses más).

Tampoco podemos ir de quema de brujas por la vida, con los apìtutados, hay unos muy capaces, les ha ido legítimamente bien, y han aportado. Está bien, hay quienes sostienen que no podemos tener empresas donde todos tengan el mismo apellido, o sean todos amiguis, pero hay quienes afirman que no solo es un asunto de ayudar y “caridad empieza por casa”, sino que es por confianza.

Eso sí, no hay que poner todos los huevos en una canasta. No se debe cifrar todas las esperanzas en aquel “contacto caído del cielo”. Tarde o temprano, tendrás que demostrar que mereces el puesto que obtuviste, y para eso es mejor estar bien preparado.

Conozco mucha gente más que sobradamente preparada, con más títulos que el viejo Real Madrid, pero que sigue pensando que necesita aprender algo más antes de “lanzarse”. Personas que dicen que van a hacer un curso más antes de trabajar. A veces, esta búsqueda del Santo Grial no tiene fin y que cuanto más se dedican a “prepararse”, más se alejan del objetivo. Y conozco a otros, sin estudios que en su momento se atrevieron a ganarse la vida, se la jugaron porque no tenían prejuicios ni les habían contado la teoría, y hoy son triunfadores en todos los sentidos.

Si bien es cierto que sigo desistiendo de esos privilegios, de tener el contacto, el nombre, el dichoso pariente del amigo del pariente del novio de no se quien, que esta dentro de tal o cual institución, no la descarto en un futuro, si los seguidores del amiguismo, consideran que es una opción válida, legítima, viene bien citar a Einstein: “Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”.

Para terminar, los dejo con este chiste, que -lamentablemente- no tiene nada de gracioso, pero fue lo que me motivó a escribir, y, al menos, invita a la reflexión:

El hijo termina el colegio secundario y no tiene ganas de estudiar nada. Como el padre es un tipo malas pulgas, lo aprieta:

- ¿Ah? ¿No quieres estudiar? Bueno, yo vagos no mantengo, así que vas a trabajar. ¿Estamos……?

El padre, que tiene algunos amigos políticos dada su larga trayectoria, trata de conseguirle un empleo y habla con un amigo:

-Aló, Carlos, habla Tito. ¿Te acuerdas de mi hijo?, bueno, terminó el colegio y no quiere estudiar por ahora. Si tu puedes, necesitaría un puesto como para que empiece a trabajar mientras decide si va a seguir una carrera. El asunto es que haga algo y no se las ande tirando todo el día, ¿me entiendes?

A los tres días llama Carlos:- Tito, ya está. Asesor de la Comisión de Salud del Senado. Unos 4 millones de pesos al mes. Está bien, ¿no?

- ¡No, Carlos! ¡Es una locura! Recién empieza. Tiene que comenzar de abajo.

A los dos días, de nuevo Carlos:

- Tito, ya lo tengo. Le conseguí un cargo de Secretario Privado de un diputado. El sueldo es más modesto, de dos millones de pesos al mes.

- ¡No, Carlos! ¡Recién terminó el colegio! No quiero que la vida se le haga tan fácil de entrada. Quiero que sienta la necesidad de estudiar, ¿me entiendes?

Al otro día:
- Tito, ahora sí, Ayudante del Encargado del Archivo, con algo de computación ya está, claro que el sueldo se va muy abajo, sería un millón de pesos al mes nada más. ¿Con qué va a pagar sus gastos personales?

- Pero Carlos, por favor!, consígueme algo más modesto. Recién empieza. Algo de unos 300 mil al mes.

- Bueno, sí… se puede ver, pero no sería para él, Tito.

- ¿Por qué?

- Esos cargos son por concurso, necesita currículum y título universitario.

¿Me entienden ahora?…….

A pesar de todo, este es mi país, mucho más transparente que otros en Latinoamérica… con paisajes maravillosos y hermosas mujeres… con gente cálida (en regiones sobre todo) y buena (sí, gente buena, somos mayoría pero no nos hacemos notar)… pese a nuestra lejanía del mundo, estamos ahí cada día, siendo parte de él…

* Jimena Parra es Médico Veterinario de la Universidad Mayor, especializada en Cetología y Etología en la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente trabaja como investigadora del comportamiento de cetáceos en Punta de Choros.

Ozzy Osbourne, ¡y sin embargo canta!

Ozzy OsbourneOzzy vive. No es una momia, ni un vampiro, ni una marioneta, aunque algo de eso haya en sus movimientos torpes y sus aparentes problemas motores. Es una estrella del rock en toda la acepción de la palabra. Un tipo que ha vivido el frenesí del éxito para caer en el abismo toxicológico y levantarse en sus dos pies para renacer convertido en un auténtico mito.

La expectación antecedió la noche del Monsters of Rock. Me carcomía la curiosidad de saber en qué estado encontraríamos al abuelo buena onda de “Los Osbournes” y me invadía la angustia de observar a un héroe del heavy metal sin voz y sin el desplante escénico por el que se convirtió en leyenda. Un verdadero drama para quienes desembolsamos una no despreciable cantidad de pesos y que sabemos que las probabilidades indican que ésta será la última oportunidad de presenciar un espectáculo del Príncipe de las Tinieblas.

Luego de las actuaciones de Black Label Society y Korn, dos actos de nivel mundial, una hilarante introdución con Ozzy parodiando series y películas gringas como Lost y Los Sopranos y la obertura de Carmina Burana, la duda se despejó para los miles de fanáticos. La inconfundible melena, las gafas oscuras, la silueta algo encorvada del ícono emergía sobre el escenario de la Pista Atlética del Estadio Nacional. Para no creerlo. Momento de antología para toda una hinchada. El ídolo es de carne y hueso como cualquier mortal.

En términos técnicos, el pionero del hard rock interpretó canciones de su última placa, “Black Rain”, clásicos de la época Sabbath como “Iron Man” y “Paranoid”, que cerró el concierto de manera memorable, “Mr. Crowley”, “Crazy Train”, “Mama I’m coming home” y “Road to Nowhere”. Entre temas, el veterano rockero bebía agua y después cruzaba los brazos en señal de esperar alguna muestra de afecto del público. Y todos coreábamos “Olé, olé, olé, olé, Ozzy, Ozzy”.

No todos los días se es testigo de la encarnación de un mito. Me queda la sensación de asistir a un espectáculo irrepetible. Sin exageraciones. Y la impresión de observar un ídolo deteriorado no solo por una mujer con aguzado olfato para los negocios, sino por su propia historia, una de amplios excesos, de intoxicación y rehabilitaciones que dejaron una huella. Porque no pasas de la oscuridad a la luz sin cargar las correspondientes cicatrices.